Las labores de limpieza dieron inicio en la colonia El Arenal, donde ayer los niveles del agua de drenaje disminuyeron prácticamente en su totalidad.
Tras varios días, Adela García y su esposo Carlos Andrés volvieron a su casa del fraccionamiento Aeropuerto Arenal, conocido como “Casitas”.
Así comenzaron la limpieza de su casa, donde aún se mantenía anegada de agua negra, mientras que en las calles los servicios de limpia recogían muebles, colchones y desperdicios que sacaron vecinos.
En el cruce de las calles Pipixcan y Maxtla, un módulo de atención y comedor del gobierno local atendió a la población con la distribución de alimentos, cobijas, leche, agua, así como servicio médico y el registro para la expedición de actas de nacimiento y de constancias por ausencia laboral.
Martí Batres, secretario de Desarrollo Social del DF, dio a conocer a los vecinos los servicios a los que pueden acceder en este punto, y que en la etapa de limpieza se tiene prevista la toma de fotografías para no perder evidencias de los daños y poder dar indemnizaciones.
Unas 400 jergas e igual número de escobas, así como 240 cobijas, 360 litros de leche, 528 litros de agua, algunos catres, gel antibacterial, galletas y otros productos, fueron distribuidos entre quienes hacieron fila para recibirlos.
Recuperación de domicilios
A lo largo de ayer, camiones vactor desazolvaron coladeras que lucían hasta el tope de lodo y basura, mientras la gente se afanaba en el barrido de sus casas y en el desalojo del agua.
Laura Alicia Rubio regresó a su casa tras cuatro días de ausencia para comenzar la limpieza. Su suegro, Carlos Andrés García, le ayudaba en el acarreo de botes llenos de agua negra.
La joven permaneció todos estos días en uno de los albergues instalados en la zona junto con sus dos hijos, de cinco y nueve años, para evitar que se enfermaran al entrar en contacto con el agua de drenaje.
Junto con su familia pudo subir algunos de sus muebles en tabiques, pero los fijos resultaron dañados. Ayer usó escoba, jalador, recogedor y botes para intentar que la normalidad vuelva a su domicilio.
Su vecina, Claudia Rubio, también estaba en uno de los albergues y retornó ayer, donde uno de los sillones y el refrigerador resultaron dañados por la inundación con aguas negras.