|
El editor Daniel Goldin reunió sus conferencias y ensayos sobre el libro y la lectura en el volumen Los días y los libros: Divagaciones sobre la hospitalidad de la lectura , publicado por Editorial Paidós Mexicana en su colección Croma. Los días y los libros (México, Paidós, 2006) contribuye sin duda a la reflexión en una tema que de pronto se alimenta demasiado del lugar común y de los "convencimientos" y no deja un buen espacio libre para la crítica y el análisis. El libro de Goldin está lleno de estimulantes ideas y se esfuerza por ir más allá de las buenas intenciones. Lo mismo en su calidad de editor que en su vertiente de promotor de la lectura, Goldin examina con perspicacia y sensibilidad el fenómeno de la lectura y la experiencia de editar, escribir y leer libros. Dividido en siete partes, que corresponden a dos ensayos y cinco conferencias, Los días y los libros reivindica más de una certeza, pero también siembra más de una duda cuando las respuestas no son tan elementales como muchos suponen, y cuando más bien es necesario ahondar no únicamente en la teoría sino también en la práctica. En el ensayo autobiográfico que da título al libro, Goldin refiere su iniciación en la lectura y su desarrollo en esta vocación. Una de sus certidumbres como lector de poesía es que "lo verdaderamente valioso no es por completo comprensible", que es otra forma de llegar a la misma conclusión de Antoine de Saint-Exupéry : "Lo esencial es invisible a los ojos"; otra forma de decir también que lo decisivo de los libros no reside en su tema, su trama y sus episodios (que un buen lector puede perfectamente olvidar con el paso de los años), sino en las consecuencias que produce en nuestro espíritu y en nuestra inteligencia. Sensibilidad e inteligencia es lo que pone Goldin al momento de examinar el tema de la lectura. En "La invención del niño: digresiones en torno a la historia de la literatura infantil y de la infancia" sintetiza de modo ejemplar, a partir de los cuentos de Perrault, cómo se transforma el niño en lector a lo largo de la historia cultural, para luego dar el siguiente paso que involucra el deseo, también histórico-cultural, de que esa transformación consiga hacer "mejor" al ser humano que lee. En "Extranjeros en el mundo: multiculturalismo, diversidad y formación de lectores" nos entrega esta lúcida reflexión, entre otros muchos aspectos que deberíamos considerar cuando valoramos cómo se forma un lector: "En el presente se publican más libros y hay una mayor cantidad de personas con capacidad de leer, aunque sin duda el modelo de lector que tenían en mente los educadores y escritores letrados ha cambiado: las masas no sólo han ganado el acceso a la producción cultural, también se han convertido en su principal objetivo". Los lectores se han vuelto clientes, y esto es importante advertirlo sobre todo en un tiempo en que el libro se ha transformado en fetiche y el lector en fetichista del libro. Otra de las certidumbres de Goldin está en el capítulo seis de su libro, "Continuidades y discontinuidades: tentativas para comprender procesalmente la formación de usuarios de la cultura escrita", que contiene algunas de sus mejores páginas. Ahí nos advierte que "no se puede educar o formar lectores como si se tratara de una técnica neutra, independientemente de las relaciones sociales y el mundo de los afectos".
Los días y los libros contiene muy buenas ideas y desarrolla importantes reflexiones para que veamos de un modo menos simple cómo son los lectores en este ambiente de discursos obsesivos sobre la lectura y el libro.
|