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El ‘Hobbit’ la polémica continúa

Un nuevo estudio realizado con tecnología 3D indica que podría tratarse de una especie distinta de la humana
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El Universal
Lunes 01 de octubre de 2007

Los restos del llamado hombre de Flores, conocido coloquialmente entre la comunidad científica como “hobbit”, siguen causando polémica entre los expertos, que ahora realizaron un nuevo estudio para determinar si se trata o no de una nueva especie de homínido. Esta investigación —aseguran sus autores— confirmaría que sí se trata de una especie diferente a la humana.

Hace tres años, a finales de octubre, una noticia causó revuelo entre la comunidad científica internacional. Se trató del descubrimiento de los restos óseos del llamado Homo floresiensis (hombre de Flores), de 18 mil años de antigüedad, encontrados en una cueva de piedra caliza, llamada Liang Bua, en la isla de Flores, en Indonesia.

En principio, los científicos afirmaron que se trataba de una nueva especie de homínido, el cual podría constituir una pieza más en el rompecabezas evolutivo de la especie humana; sin embargo, estudios posteriores efectuados separadamente por el paleontólogo indonesio Teku Jacob y Robert B. Eckhardt, especialista en desarrollo genético y evolución morfológica, del Departamento de Quinesiología de Penn State, desmintieron tal aseveración argumentando que se trataba de una mujer pigmea que padeció microcefalia, un trastorno neurológico en el cual la circunferencia de la cabeza es más pequeña que la del promedio.

En ese entonces, el especialista Henry Gee presentó los huesos de una mujer adulta de quien dijo era “una rama distinta de ser humano”, a la que se dio el mote de “hobbit”, debido a su baja estatura de menos de un metro, con un cerebro más pequeño que el de un chimpancé.

Ahora, un grupo de expertos encabezado por Matthew Tocheri, paleoantropólogo del Programa Orígenes Humanos, del Instituto Smithsoniano, en Washington, aseguró que los huesos del “hobbit” no tienen nada qué ver con los del Homo sapiens, sino que parecen más los de un mono africano.

La investigación, basada en el análisis de los huesos de la muñeca izquierda del Homo floresiensis, muestra que son primitivos y están formados de manera diferente a la de los seres humanos modernos, e incluso a la de su pariente evolutivo más cercano, el hombre de Neandertal.

Al respecto, Tocheri explicó que los neandertales tienen una forma muy diferente de muñecas en comparación con los grandes monos que existen en la actualidad, así como también a la de fósiles más antiguos como el Australopitecus (p. ej. Lucy), e incluso con los miembros más primitivos del género humano, como el Homo habilis.

Sin embargo, señaló que la muñeca del “hobbit” es básicamente indistinguible de la de un mono africano, un homínido ancestral que no tiene relación alguna con las características óseas encontradas en los humanos modernos. “Los huesos ni siquiera se acercan a ellos”, dijo.

La evidencia obtenida de la muñeca del “hobbit” es en extremo importante, según afirman quienes realizaron el estudio, debido a que demuestra que la criatura representa una especie distinta de la humana.

No se trata de un humano moderno con alguna suerte de patología o desorden de crecimiento. Las formas distintivas de los huesos de la formación de la muñeca se dan durante el primer trimestre de desarrollo fetal, mientras que muchas patologías y problemas de desarrollo no comienzan a afectar el esqueleto sino hasta mucho tiempo después. De ahí que estos argumentos no pueden explicar adecuadamente por qué los humanos modernos tendrían muñecas indistinguibles de las del mono africano o de otros homínidos primitivos.

La evidencia encontrada por Tocheri y sus colaboradores sugiere que los humanos modernos y los neandertales compartieron un ancestro común que los “hobbits” no. “Sin embargo, los tres tienen un bisabuelo evolutivo común. Si consideramos que los humanos modernos y los neandertales son primos, podría decirse que el “hobbit” es un primo en segundo grado de ambos”, dijo el experto.

Por su parte, Caley Orr, de la Universidad Estatal de Arizona, y coautora del estudio, comentó que “los huesos de la muñeca poseen una anatomía sumamente compleja, lo que los hace particularmente útiles para comprender las relaciones evolutivas que existen entre los seres vivos y los fósiles, mediante análisis comparativos detallados”.

1El equipo de investigación utilizó tecnología 3D para comparar y cuantificar las formas de los distintos huesos de la muñeca. Muchas de las técnicas tridimensionales, que son altamente sofisticadas, fueron desarrolladas apenas hace pocos años en la Universidad Estatal de Arizona, por lo que tanto Tocheri como Orr tuvieron que recibir un entrenamiento especial para poder hacer uso de las mismas en su estudio.

La polémica sigue en curso en torno de si este espécimen es o no un pariente lejano de los humanos modernos. De hecho, otros factores que se deben tomar en consideración —según los estudiosos— es el hecho de que en la misma cueva donde fueron descubiertos los restos del hombre de Flores se hallaron indicios de uso del fuego, así como algunas herramientas y evidencias de destazamiento animal.

Asimismo, la revista National Geographic publicó un artículo en el cual se lee: “En la isla de Flores hay otros yacimientos, de los que se han extraído útiles de piedra mezclados con restos de elefantes enanos. Adam Brumm (de la Universidad de Camberra, Australia) y sus colaboradores han estudiado las herramientas de uno de estos lugares, Mata Menge, y han detectado importantes similitudes con las de Liang Bua, el yacimiento donde se hallaron los pequeños huesos. Parece existir, según estos científicos, una continuidad tecnológica entre ambos sitios. Si están en lo cierto, tenemos otro bombazo, porque la datación de Mata Menge arroja ¡entre 840 mil y 700 mil años!”. (Instituto Smithsoniano y Science)



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