En relación con el artículo publicado en el International Journal of Hygiene and Environmental Health, Rosas Pérez dice: “No necesariamente todas las bacterias en el ambiente son E. coli, pero ésta ha ido almacenando los factores de virulencia y de resistencia a los antibióticos, y por ser tan abundante también está marcada como una importante inductora de infecciones gastrointestinales. En nuestro estudio encontramos más rastros fecales dentro de las casas que afuera de ellas, sobre todo en las que había alfombras y/o mascotas.”
En el resto del mundo, el fecalismo urbano todavía existe, pero acotado a las mascotas; en cambio, en México, un número indeterminado de personas también defeca en calles, lotes baldíos...
“Eso es lo que le dio el toque exótico a nuestro artículo, lo que lo hizo diferente. No somos un país subdesarrollado, pero no hemos avanzado lo suficiente para erradicar este problema.”