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Un 2007 de escándalo

Los preceptos bajo los que nació el deporte han quedado devastados por la misma gente que se ha encargado de promoverlo, de practicarlo y también de lucrar con él
Un 2007 de escándaloUn 2007 de escándalo
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Israel Germán
El Universal
Martes 18 de diciembre de 2007

israel.german@eluniversal.com.mx

Jamás el deporte había sufrido tantas traiciones, golpes bajos y descrédito como ocurrió en este año que termina.

Los preceptos bajo los que nació el deporte y en los que se fundamentó su creación en la era moderna, han quedado devastados por la misma gente que se ha encargado de promoverlo, de practicarlo y de lucrar con él.

Dopaje, espionaje, partidos arreglados para complacer a las mafias de apostadores y mala conducta que termina con estrellas en la cárcel, han minado seriamente la credibilidad del que es el pasatiempo número uno de la humanidad.

El uso de sustancias para mejorar el rendimiento del atleta ha estado relacionado con el deporte desde inicios del siglo XX.

Los primeros indicios de ello datan desde 1903 en los albores del Tour de Francia, donde se decía que algunos de los ciclistas utilizaban alcohol o éter para soportar lo demandante de la ruta.

Ahora hablamos de un campeón del Tour de Francia que sostiene que su testosterona era alta por naturaleza... aunque cuatro veces más alta que el nivel normal en un hombre. Las defensa del del estadounidense Floyd Landis no ha trascendido y fue despojado este año del título que ‘ganó’ en 2006.

Por si fuera poco, en la edición de 2007 de la Tour estuvo marcada por los dopajes de Alexandre Vinokourov y Cristian Moreni, pero sobre todo por la eliminación del líder de la general, el danés Michael Rasmussen, por su propio equipo, que dejó de confiar en su honestidad a unas cuantas etapas del final.

La multimedallista en Sydney 2000, Marion Jones, aceptó públicamente que había consumido esteroides en aquel tiempo y el COI la despojó de sus cinco metales.

Pero si el tópico son las trampas, las ramas son tan diversas como inmensa es una maquiavélica mente obsesionada con el triunfo.

Los Medias Blancas de Chicago de 1919 fueron los pioneros en el deporte para poner como ejemplo que se puede ganar dinero a través de la trampa y quedaron marcados para siempre.

Ocho miembros del equipo se dejaron corromper para perder la Serie Mundial por las grandes sumas de dinero que se apostarían y en consecuencia obtendrían de ponerse a merced de los apostadores, pero años más tarde la verdad salió a la luz y estalló un escándalo que todavía se recuerda. Ahora, se destaparon varias triquiñuelas de este tipo en menos de 12 meses.

Michel Platini, presidente de la UEFA, investiga actualmente el posible arreglo de hasta 26 encuentros internacionales en los últimos tres años y ha trascendido que el Liverpool, subcampeón de la Champions League, estaría involucrado.

El tenista Nikolay Davydenko ha sido protagonista de uno que otro partido sui generis en los que ha perdido sorpresivamente... siempre juegos con fuertes cantidades de dinero apostado para el desfavorecido en los momios en casas de apuestas rusas.

Otro tipo de trampa es el espionaje... y no estamos hablando de robar una señal en el beisbol, lo cual es parte del juego.

En la Fórmula Uno, a la escudería McLaren sólo le faltó copiarle el logotipo a Ferrari cuando le extrajo planos de construcción y diseño, mientras que en la NFL, los Patriotas, tres veces campeones del Super Bowl desde 2001 a la fecha, fueron sorprendidos filmando las señales de sus rivales.

Por si esto fuera poco, la indisciplina de figuras del deporte también provocó escándalos. El quarterback Michael Vick, el jugador más atractivo en cuestiones de mercadotécnia en la NFL, viste ya de gris en una prisión de Virginia porque gustaba de organizar peleas clandestinas paralelamente a su profesión de quarterback. Asimismo, Sean Taylor, profundo de los Pieles Rojas y quien había tenido algunos problemas con la ley, fue asesinado en su domicilio.


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