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En un año donde el deporte se ha visto manchado por apuestas y dopaje, hasta las manchas pudieron haber sido copiadas.
El espionaje es uno de los pecados que el deporte cometió durante el 2007 para hacer de este año uno para el olvido.
Con Bill Belichick en el papel estelar, interpretando a James Bond, y Ron Dennis dándole vida a Columbo, éstos dos personajes se encargaron de ensuciar dos de los deportes de mayor peso económico en el mundo.
La Fórmula Uno y la NFL no volverán a ser vistas de igual forma, no sólo ensuciando un año, sino la historia reciente de dos equipos por demás exitosos.
Dennis, jefe de la escudería McLaren, vio cómo se le escapaba de las manos el título de constructores y eventualmente el de pilotos, al igual que la módica cantidad de 100 millones de dólares.
Una lástima para Dennis que no le pudo copiar hasta el cheque a Ferrari, escudería que se quedó con los cetros, el nombre intacto y la reputación intachable.
No así McLaren, que vio cómo la historia del fabuloso novato Lewis Hamilton se vio ensuciada tras los rumores, comprobación, juicio y castigos de que la constructora inglesa tenía diagramas y planos de Ferrari.
La NFL también llora y lamenta la historia de unos Patriotas que a pesar de ir invictos tras 14 encuentros han sido señalados como los villanos de la liga.
Belichick fue multado con 500 mil dólares, el equipo con una selección colegial de primera ronda y otros 750 mil.
¿El motivo? Un empleado grabando las señales defensivas de los Jets de Nueva York durante el primer encuentro de la campaña.
¿Las consecuencias? Más allá de las impuestas por la NFL, los actos de los Patriotas derivaron en una actitud desafiante hacia sus rivales y todo aquel que criticó sus acciones y puso en duda la pulcritud de sus tres campeonatos.
No es obra de la casualidad la marca de los Patriotas, mucho menos las palizas en 10 de su 13 triunfos. La moraleja es clara: No hay que darle motivación extra a un equipo que ya era favorito al campeonato previo al inicio de la campaña.
Para los aficionados del equipo, el ser delatados fue lo mejor que le pudo haber pasado, pues no sólo se enfilan a la historia, sino que lo están haciendo con una etiqueta que no habían portado: La de villanos.