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Pablo Marentes
21 de febrero de 2006
Desmesura
 

EN Los trabajos y los días , Hesíodo exhorta a escuchar la justicia y a no permitir que crezca la desmesura. En ese largo poema trazó el cuadro de las edades. La que vivió él fue "de tiempos duros, difíciles en cuyo transcurso los hombres envejecen y encanecen fatigados por los esfuerzos que demanda la fecundidad y los trabajos, y la justicia tenía que luchar contra la desmesura". Quienes trabajan están expuestos a las arbitrariedades de los poderosos y a la venalidad de los jueces "devoradores de regalos". Todo estaba confundido, mezclado, confuso. Era indispensable asumir que sólo la justicia mostraría el derrotero pertinente, el cauce ordenador.

"Deja, hermano Perses, el ágora ruidosa, olvida el pleitear constante y la envidia del bien ajeno. El secreto de la vida frugal ha sido robado a los mortales para que cada día lo descubran con su trabajo. Alégrate de tu pequeña porción. recuerda que a cambio de nutrirte con humildes malvas, llegaste a tu libertad".

Alfonso Reyes afirma que, más o menos y parafraseado, así hablaba el viejo Hesíodo. "Mientras nos dejamos trasportar por los días, somos un ligero corcho que flota en la corriente. La vida nos vive, no la vivimos nosotros. Cuando injertamos en los días los verdaderos trabajos, estamos viviendo por obra propia". Y sí que parafrasea Reyes a Hesíodo cuando le hace decir: "Oh, hermano Perses, tú que escuchas la radio y lees el periódico para que ellos hablen y canten por ti, a ver si comienzas por ti mismo la música y el verbo de tus propias acciones".

La desmesura avasalló a Mario Marín cuando quiso corresponderle a su mecenas y amigo. Mencionado este último por Lydia Cacho en Los demonios del Edén, el gobernador de Puebla obtuvo de las autoridades una orden de aprehensión para encarcelar a la autora. "No somos santos. Quien tenga pruebas que las muestre y si no que se calle la boca. Se va a dar cuenta la vieja chismosa que aquí en Puebla ella es un delincuente".

Su emocionado interlocutor telefónico agregó a la denominación constitucional un adjetivo que hiciera resaltar el valor, la sobresaliente importancia, la utilidad y calidad del mandatario como cercano amigo, poderoso administrador y político: ¡mi precioso gobernador!

La conversación de suyo ofensiva, por la descripción del violento manejo del poder y la repetición del propósito de emplearlo para aniquilar a una mujer, provoca al mismo tiempo repulsión debido al tono untuosamente íntimo que el rey y el gober emplean para reiterar lealtad e infrangible reciprocidad afectuosa. Los dos hablaron sin recato. Mientras, los paparazzi mexicanos de videos y audios continuarían registrando el exultante intercambio. Con su eficiente distribución concluyeron el trabajo que seguramente les fue encargado.

En una altanera negativa, el gobernador desconoció su voz y expresiones. "El gobierno, compañero, se realiza con datos, no con chismes.", le contestó a un reportero.

La complicidad del gobernador con el empresario es un ejemplo más de la prostitución del poder político: de su ejercicio puesto al servicio del mejor postor o de personalísimas pasiones, inclinaciones o propensiones cuya intensidad perturba y domina la voluntad y la razón. Los registros del comportamiento de un abultado número de gobernadores, legisladores, altos jueces y algún singular presidente son, en rigor, relatos de las peripecias de pícaros que no de mandatarios, de servidores públicos o impartidores de justicia.

Las conductas atrabiliarias de notorios individuos con poder quedan impunes, no obstante que ya han sido registradas y son conocidas por las instancias ministeriales, por los organismos de honor y justicia de las instituciones políticas y por las contralorías de las secretarías que constituyen los gabinetes jurídico y ampliado. Sólo en los casos de funcionarios afiliados a un partido visto hasta hoy como la verdadera oposición -el PRD-, quienes cometieron los desacatos han sido sometidos a investigación, o se les ha sujetado a proceso y han recibido sentencias que ameritan cárcel. René Bejarano estuvo en la cárcel y fue expulsado de su partido. Rosario Robles fue investigada y está expulsada de su partido. Carlos Ímaz fue investigado y privado de sus funciones. Gustavo Ponce está en la cárcel. No ha sucedido así con los más notorios legisladores y operadores políticos del partido en el gobierno.

Los triunfos en litigios, alcanzados en paralelo a quehaceres legislativos, han quedado en triunfos. Nadie investiga de dónde salieron los fondos para la construcción de una carretera vecinal que conduce a la población donde vive alguien que disfruta de la especial consideración amorosa de un conspicuo senador. Se mueven hilos para suprimir una comisión legislativa que investiga influencias puestas al servicio de aparentes negocios de algunos miembros de una destacada familia. El más reciente ex gobernador mexiquense continúa en pleno disfrute de su inexplicable fortuna en bienes raíces nacionales y extranjeros y en el cabal manejo de sus depósitos en bancos nacionales y de otros países. El joven presidente de un partido reasumió sus funciones no obstante que un video reveló el momento en que negociaba el monto de un soborno que recibiría al concluir una gestión. Algunos ministros del supremo tribunal fallan en contra de trabajadores que han sostenido durante 20 años una empresa cuyo fundador quebró por capricho. Y uno o dos diarios dan a conocer las elevadas sumas que percibe la más alta autoridad judicial del país por servicios extraordinarios. Está en libertad anticipada un miembro de la casta divina de Yucatán. Su sentencia fue reduciéndose hasta permitir que el Ejecutivo del estado decretara su excarcelación.

Continúa la erosión de la capacidad para dirimir controversias de jueces y tribunales, a escasos cuatro meses de la contienda electoral que abrirá en México la larga y accidentada ruta hacia la democracia. Ni Mario Marín ni otros como él deben quedar impunes. Así lo exige la población llana: el vasto conjunto de la población territorial que acudirá a las urnas con la renovada esperanza de que ya no crecerá la desmesura.

Profesor de la FCPyS de la UNAM


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Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha fungido como director general de Canal 11, de Corporación Mexicana de Radio y Televisión Canal 13, del Instituto Mexicano de Televisión y de Imevisión. Redactor de la revista Siempre!, donde publicó entre 1959 y 1960 entrevisas con Hubert Humphreys, Richard Nixon, John F. Kennedy, Lyndon Johnson, Robert Kennedy y Stewart Symington. Por otro lado, fue director de Comunicación del Gobierno del D.F. y vocero del entonces Jefe de Gobierno, Cuauhtémoc Cárdenas.

 
 
 

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