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| Productores de café: un ejemplo de red social efectiva |
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Sergio O. Saldaña Zorrilla
El Universal Sábado 27 de diciembre de 2008 |
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En otras entregas (07/XII/08, 18/X/08 y 20/IX/08) he enfatizado la urgencia de activar redes sociales como el único camino que nos queda ante los vacíos dejados por el Estado. Un ejemplo concreto de ello es el proyecto que, a lo largo del presente año, un equipo empresarial-gubernamental-académico llevamos a cabo. El proyecto se originó cuando CaféDirect, la comercializadora de café de Comercio Justo más grande de la Gran Bretaña, se encontró con que sus proveedores de café no podían expandir sus exportaciones debido a obstáculos productivos y de clima. Ello llevó a que CaféDirect se asociara con la Agencia Alemana de Cooperación Técnica (GTZ, por sus siglas en alemán) para financiar un estudio de diagnóstico e implementación de soluciones. El primer paso consistió en identificar las principales amenazas climatológicas en las regiones de estudio, localizadas en Kenya, Tanzania, Uganda, México, Nicaragua y Perú. Para ello contrataron consultores especializados en clima y economía de cada región. Para el caso de México, la doctora Cecilia Conde y yo, investigadores del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, realizamos esa tarea. En esta etapa, identificamos los principales problemas climatológicos y productivos en las zonas cafetaleras seleccionadas en Chiapas y Veracruz. El cambio climático resultó ser un factor clave para mantener a la baja los rendimientos, tanto ahora como, más importante aún, en los años venideros. Lo anterior toda vez que la mayoría de los modelos analizados de simulación de escenarios climáticos sugieren aumentos considerables en la temperatura, así como reducciones en los niveles de precipitación y alteraciones en sus patrones de distribución mensual; factores cruciales para la floración, cultivo y cosecha de todo grano. Actualmente, buena parte de las zonas analizadas cultivan el café en condiciones climatológicas que ya se encuentran fuera de los óptimos sugeridos por los analistas de aptitud física para cultivos. Encima de ello, los escenarios de cambio climático analizados advierten de un empeoramiento cada vez mayor de esas condiciones, sugiriendo una cada vez mayor disminución de los rendimientos del cultivo. Afortunadamente, existen opciones de adaptación al cambio climático para que las unidades productivas transformen sus estructuras a fin de sobrevivir a estas amenazas. Ejemplos de lo anterior son el uso de fondos para la construcción de infraestructura, la programación y diversificación de cultivos, los seguros agrícolas, entre muchos otros. Desafortunadamente, el actual entorpecimiento de los mecanismos individuales de financiamiento para el medio rural impide que la vasta mayoría de productores de café implementen por su cuenta dichas medidas de adaptación. En tanto no se faciliten las reglas del juego, es necesario que se comprometa a las autoridades para, en el largo plazo, mejorar la ejecución de los programas gubernamentales, así como, en el plazo inmediato, levantar trabas y facilitar recursos, tal como se logró con este proyecto. En el caso de Chiapas, la importancia del café estriba en que 65% del empleo estatal depende del cultivo de este grano. Debido a la interdependencia económica, fortalecer a este sector implica aumentar el valor de la economía de prácticamente todo el estado, reducir la pobreza y, en última instancia, aumentar la recaudación de impuestos a los tres niveles de gobierno, generando un círculo virtuoso de menor vulnerabilidad, mayor desarrollo y menor pobreza. Por eso, la identificación de problemas y la implementación de soluciones de este proyecto benefician a todas las partes involucradas en una larga cadena de beneficios locales, nacionales y globales. Luego de meses de consulta personal con cafeticultores, autoridades, otros académicos y líderes locales, los principales logros tangibles del proyecto consisten en: i) la actual reforestación de las zonas cafetaleras con especies nativas, pues la falta de árboles ha degradado los suelos y los ha hecho más vulnerables a eventos climatológicos extremos; ii) la renovación de plantas de sombra por medio de viveros comunales; iii) el uso de estufas y materiales de construcción ecológicos para frenar la tala; iv) la implementación de membranas de captación y almacenaje de aguas pluviales para enfrentar los —cada vez menos predecibles— periodos de estiaje, entre otras. Este proyecto implicó un esfuerzo tremendo por parte de todos los involucrados mencionados y, sin embargo, su alcance en términos de productores beneficiados es aún muy pequeño. El camino es entonces todavía muy largo, por lo que esta experiencia es un ejemplo que debe reproducirse en todo el país —adaptándose a las condiciones locales, claro está—. La apropiación del proyecto por parte de los productores mismos, complementado con la adopción de este modelo de desarrollo por parte de las autoridades, es lo único que permitirá su autosostenimiento. En este caso concreto, se aprovecharon las excepcionales estructuras de algunas organizaciones cafetaleras de la zona, como es al caso de MásCafé, Majomut, Huatusco, San Fernando, entre otras. La vasta mayoría de los productores cafetaleros y agrícolas en general del país, sin embargo, no cuentan con la fortuna de estar tan bien organizados; esto es, bajo criterios meramente productivos y no partidistas. Es entonces también necesario que estas organizaciones se propaguen ya sea asimilando a más productores dentro de su propia organización o cooperando con ellos para asesorarles en su conformación. Deber ser también misión de la autoridad el ser activa en la implementación de proyectos como este sin condicionamiento electoral; de no lograrse lo anterior —y sobre todo si sus organizaciones quedan cooptadas—, estos productores podrían caer en la decepción que cultiva la miseria y la exclusión y, en última instancia, orillados a la subversión, ya sea por la vía guerrillera, del narcotráfico o por cualquier otra. Por eso, fortalecer estas formas de organización y desarrollo en cada punto del país es el mejor combate estructural que se puede dar a los enemigos del Estado. Investigador de la UNAM
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