VILLAHERMOSA, Tab.— Por su complejidad, al tratarse de un problema generado principalmente por el cambio climático, además de los cuantiosos recursos económicos para realizar estudios y obras marítimas para contener la erosión en casi 100 kilómetros de la costa tabasqueña —en total abarca 190 kilómetros—, la secretaria de Recursos Naturales y Protección Ambiental del estado (Sernapam), Silvia Wizar Lugo, avizoró difícil solucionar el avance del mar sobre el territorio de Tabasco.
Incluso planteó la posibilidad de reubicar a la población asentada sobre esa frágil franja que cada día es destruida por el avance de la marea del golfo de México.
Wizar Lugo, quien advirtió además que el territorio tabasqueño presenta un hundimiento “milimétrico”, dijo que el problema del ingreso del mar, proceso que también se registra en zonas de Tamaulipas y Veracruz, en Tabasco ha sido más activo por características particulares del suelo estatal.
“Es un fenómeno global que no se puede detener”, afirmó la funcionaria estatal al destacar que aquí se ha conjugado con la fragilidad fisiográfica de Tabasco, donde existen zonas por debajo del nivel del mar.
Manifestó su convencimiento de que ese fenómeno, en lugar de detenerse, se acelerará por la elevación que registrará el nivel del mar. Además de que el suelo de la entidad registra un hundimiento “milimétrico”, señaló.
Hasta ahora, en Tabasco se carece de un proyecto para darle solución a la erosión marina en la costa, que en su avance tierra adentro —hasta de 200 metros—, ha derribado viviendas, escuelas, templos, comercios, cultivos y carreteras.
Los daños son incalculables y la población afectada no tiene a quién reclamarle y exigirle la restitución de sus bienes perdidos.
Para la titular de la Sernapam, el problema se agravó por las modificaciones que a lo largo de las décadas ha registrado por tala de manglares, destrucción de dunas, construcción de carreteras y el desarrollo de la industria petrolera.
Wizar Lugo señaló que el fenómeno que registra la costa tabasqueña será objeto de investigaciones por parte de diversas instituciones con el fin de determinar bien el problema y posibles soluciones.
“Tabasco puede ser el laboratorio de las políticas públicas y decisiones que se tomen sobre el cambio climático”, consideró.