Pero hay más todavía. A raíz de la publicación de las polémicas fotos de Letizia y la reina Sofía en bikini, en la prensa del corazón resurgió un viejo debate que se había silenciado tras el nacimiento de sus dos hijas: ¿es Letizia Ortiz la persona adecuada para suceder en el trono a la reina Sofía?Las fotografías también han servido para recordar la imagen del rey Juan Carlos desnudo tomando el sol en la cubierta de su lujoso yate el “Fortuna”, que publicó hace unos años la revista italiana Oggi.
El reportaje llevaba por título “El Rey está desnudo”. Y en el texto se leía algo que jamás nadie se atrevería a publicar en España: “El rey repanchingado en el puente del yate Fortuna, en espléndida soledad... ofrece las reales rotundeces a los besos del sol”.
En aquella ocasión la casa real aseguró en un comunicado que “deplo-ra la publicación en medios de comunicación italianos de un reporta-je manipulado y, al parecer, realizado hace varios años, que afecta a la in-timidad personal y a la propia imagen del Rey que, como ciudadano espa-ñol y como Jefe de Estado, tiene ambos derechos constitucionalmente protegidos”.
Además subrayaba que “la Casa del Rey tiene la mayor estima y respeto por el uso legítimo del derecho fundamental a la libertad de información, pero confía también en la protección de los derechos y valores que pueden ser afectados por el ejercicio abusivo de esa libertad”. “Por ello”, agregaba “ha encargado a los servicios competentes de la Administración del Estado que estudien la actuación pertinente y consideren el ejercicio de las acciones que procedan”.
La nota concluía resaltando que la casa real “cuenta con la profesionalidad de los medios de comunicación, especialmente los nacionales, en la defensa del bien constitucional del derecho a la intimidad personal y a la propia imagen”.
Un hecho polémico, más reciente
Esas fotos del rey desnudo provocaron ríos de tinta. Pero no fue la única ocasión en el que el monarca fue puesto en entredicho.
Hace unos meses de nuevo se convirtió en protagonista cuando la prensa rusa publicó que durante una visita a Rusia, Juan Carlos había matado a un oso durante una cacería. Pero que el oso, llamado Mitrofan, se había criado en una aldea vecina y era totalmente manso, y que había sido “embriagado previamente con abundantes cantidades de vodka con miel” para que la cacería “fuera todo un espectáculo para satisfacer al monarca español”, según reconoció Serguéi Stárostin, subjefe del departamento de Protección y Fomento de Recursos Naturales de Vólogda, que fue la región en la que sucedió todo.
Aquel suceso fue publicado en España por algunos medios de comunicación, aunque por supuesto, no con tanto lujo de detalles como se hizo en Rusia, para no perjudicar la imagen del monarca español.