Seguramente pocos hogares en México hablan sobre crecimiento económico, inflación o implicaciones de una recesión, pero definitivamente ante la escalada de precios las familias han dejado de gastar en productos de consumo básico.
De acuerdo con la Agencia investigadora de mercados LatinPanel México, entre enero y noviembre de 2008 contra el mismo periodo de 2007, los consumidores redujeron su gasto en tortillas, agua embotellada, leche en polvo, toallas de papel, refrescos, maquillaje, agua mineral, sopas, leche condesada y cerveza.
Según esta firma, que tiene operaciones en los países que integran América Latina, los consumidores mexicanos redujeron su gasto desde hasta 26.1%.
En el caso de la tortilla, los consumidores dejaron de gastar 4.7% ante un incremento en el precio promedio de 6.7% en el periodo de referencia. La consultoría, que semana tras semana visita miles de hogares en el valle de México, advirtió que en el periodo de referencia el incremento en el precio promedio para la leche condensada fue de 30.1%; para el agua mineral, 7.3%; para tortilla, 6.7%; la leche en polvo subió 10.3% y los pañales reportaron incrementos de 12.3%, mientras que la cerveza se incrementó 3.8%.
Luis Sánchez Meza, director de nuevos negocios de LatinPanel México, comentó que, con excepción de bebidas, todos los canastos incrementaron su gasto promedio para 2008, aunque ello no siginifica que los contenidos para los consumidores sean mayores.
Al incrementarse el valor de un producto, sube también el gasto, pero no el consumo de contenido, dice Sánchez, quien asegura que en estos días las personas visitan con mayor frecuencia los puntos de venta en busca de empaques de menor precio con la idea de no hacer un desembolso tan fuerte.
De acuerdo con el documento Confianza del consumidor, preocupaciones, gasto y actitudes respecto a la recesión, elaborado por Nielsen, las grandes cadenas de minoristas, tiendas departamentales y almacenes de papelería vieron el declive más dramático en el número de viajes de compra en el tercer trimestre con respecto al año previo, cayendo en promedio de 8%.
A decir de los analistas, el recrudecimiento de la crisis económica seguirá afectando la confianza del consumidor durante enero y en general durante 2009.
Estimaron que la primera mitad del año será la más débil en ventas, y que existirá una mejora hasta que se reflejen en la economía los efectos del programa contracíclico del gobierno de Calderón y el Programa de Estimulo Económico de Estados Unidos.