WASHINGTON.— La capital de Estados Unidos luchaba ayer por recuperarse de una de las peores nevadas en su historia, mientras la población se resignaba ante la aparición una nueva alerta de tormenta que podría añadir, entre hoy y mañana, hasta 40 centímetros de nieve a cuenta de una de las rachas invernales que van camino de romper todos los récords.
A pesar de que los aeropuertos de Baltimore, Dulles y Reagan reabrieron ayer sus operaciones de forma limitada, no estaba claro que los vuelos volvieran a la normalidad en el curso de las próximas 48 horas.
La imposibilidad de limpiar y desatascar algunas de las principales arterias y carreteras obligaron a suspender labores a las oficinas del gobierno federal, la totalidad de las escuelas y universidades en Virginia, Maryland y el Distrito de Columbia.
“Esta ha sido una enorme tormenta y se han sumado complicaciones como el anuncio de este nuevo frente”, dijo el alcalde de la capital, Adrian Fenty.
La Suprema Corte y el Pentágono se vieron obligados a trabajar bajo mínimos con una guardia para atender los asuntos más urgentes, en tanto las empresas responsables de garantizar el suministro de energía eléctrica luchaban contra reloj para restablecer el servicio a poco más de 100 mil personas.
“Yo entiendo la frustración de mucha gente que se queja de la falta de rapidez en el restablecimiento de la energía, pero dependemos del trabajo de los quitanieve”, dijo Nancy Floreen, presidenta del condado de Montgomery, uno de los más afectados en Maryland.
Precisamente, la necesidad de apurar los trabajos de limpieza obligó a las autoridades de distintos condados a echar mano de grupos de prisioneros que se empleaban ayer a fondo en avenidas, edificios, carreteras y rutas comarcales.
La red de albergues está a su máximo; han acudido no sólo los “sin techo” sino familias que se afectadas por distintas causas.
“Nosotros decidimos buscar refugio en un albergue porque un árbol dañó el techo y no teníamos luz”, aseguró Donald T., un padre de familia que se dividía entre la necesidad de asegurar a su familia y presionar a la aseguradora para que el techo de su residencia quedara arreglado a la brevedad.
En el caso del transporte, éste se veía afectado en las rutas que operan sobre la superficie como los autobuses y los trenes de cercanías que conectan Washington DC con Maryland, Virginia, Baltimore y Filadelfia. El metro seguía operando con relativa normalidad en sus rutas subterráneas, mientras los tramos que corren a cielo abierto fueron suspendidos temporalmente.
El correo redujo al máximo sus entregas, a la espera de que las condiciones meteorológicas permitan la circulación de sus unidades y sus empleados.