BOGOTÁ (Agencias).— El profesor colombiano Gustavo Moncayo, conocido como “El caminante de la paz”, pidió ayer a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y al gobierno que “no jueguen con nuestro dolor” y exigió la liberación de su hijo Pablo Emilio, que lleva 12 años y tres meses como rehén.Moncayo, quien en 2007 decidió recorrer a pie parte de Colombia, Venezuela, Nueva York, Washington y algunos países de Europa para exigir la liberación de su hijo, se quejó de que si lo que estuviera en juego fuera la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, el gobierno estaría moviendo “cielo y tierra para traerla a casa. Pero como son soldados de la patria, como son pobres y no extranjeros, nadie agiliza su liberación y esto nos duele”.
Las FARC anunciaron en abril del año pasado la liberación en forma unilateral del cabo Pablo Emilio Moncayo, secuestrado el 21 de diciembre de 1997, y del soldado profesional Josué Daniel Calvo, además de la entrega de los restos del mayor Julián Guevara, quien murió en cautiverio en 2006.
El gobierno y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) firmaron el pasado 12 de marzo el protocolo de seguridad para garantizar las liberaciones, pero se desconoce cuándo se producirán.
El presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez responsabiliza del retraso a las FARC y a la mediadora, la senadora opositora Piedad Córdoba.
El Ejército colombiano capturó ayer a Rubén Darío Ortiz, alias Mocholo, comandante del frente 47 de las FARC. En otra acción fue detenido Luis Deiber Durán, alias Morcilla, jefe de una banda de paramilitares conocida como “Los Urabeños”.
El presidente alabó estas capturas y pidió a los militares intensificar las operaciones en contra del máximo jefe de las FARC, Guillermo León Saenz, alias Alfonso Cano, para poder “dar con él” en los 139 días de gobierno que le quedan por delante.
“Nos quedan 139 días y 139 noches, apreciados generales. Breguemos a dar con él y que los colombianos nos sientan en estos 139 días con más bríos, con más ganas de acabar con los bandidos”, dijo Uribe.