Mario Gutiérrez, esposo y padre de dos pequeños que estudian en el nivel básico, dice que el año que terminó fue bueno, pues, por fortuna, no pasó a formar parte de la fila de desempleados, y eso para él es un logro; aunque su meta es superarse, para tener más y mejores ingresos.Por el momento se mantiene en su trabajo de jefe de almacén del Hotel Playa Mazatlán, puesto en que el próximo mes cumple un año, al que ascendió después de trabajar por varios más como mesero.
Con 12 meses de trabajo constante, no pudo cristalizar su sueño de ampliar su vivienda, que adquirió hace un par de años por medio de un crédito de Infonavit.
El cuarto para sus hijos tendrá que esperar, por lo que seguirán viviendo en esta casa de una recámara, sala-comedor y baño, ya que sólo le alcanza para los gastos básicos; no hay para cosas extra.
En 2010, su esposa —que es ama de casa— tendrá que buscar un empleo, pues sólo así podrán ahorrar para ofrecer una mejor calidad de vida a sus hijos.
Confía en que las cosas cambien para bien, pero está consciente de que nada es predecible y el tiempo es el mejor aliado para saber cómo va a transcurrir su vida y la de su familia; y sabe que si no pone de su parte para lograr sus objetivos nadie lo hará por él, pues pese a vivir en una ciudad turística la bonanza no es una característica positiva del puerto, porque sabe que hay factores externos que afectan el avance, tan sólo en 2009, la crisis económica generada por el virus de la influenza afectó la llegada de visitantes y con ello la actividad turística se vino abajo, así que sabe por experiencia que sólo con trabajo y administrando bien los recursos se puede seguir adelante y no dejar las cosas a la suerte. (Yovana Gaxiola)