Enero fue realmente deprimente, económicamente hablando, y obligó a la familia Sobrino, propietaria del Buda Wok, a dar un giro en sus actividades, que incluyó el cambio de nombre al de B Wok, y modificaciones en el personal, menú y precios, aparte de iniciar una intensa promoción de ofertas y disminución de sus precios ante el reto de mantener el negocio con finanzas estables.La nueva administradora del negocio, Mary Carmen López de Sobrino Argáez, informó que hay algunos servicios, que han sido un éxito, como lo son los platillos integrados por sushi, pero no tienen suficiente clientela.
Mary Carmen es nuera de Carlos Sobrino Sierra y Mimisol Argáez, propietarios del restaurante, quienes han esquivado una serie de obstáculos a consecuencia de la crisis económica. Por eso, comenta López de Sobrino Argáez, “hicimos cambios a la fisonomía del lugar, porque nos dimos cuenta que mucha gente no entraba pensando que era costoso y lujoso”. Esto no es así: una orden de sushi cuesta entre 50 y 90 pesos; y hay platillos de 200 pesos.
El B Wok restauró un área que convirtió en un video-bar, a fin de captar a la clientela joven. Producto de la crisis, no ha podido mejorar salarios. Como consecuencia de ello, en enero protestaron 16 de sus 32 empleados, quienes renunciaron un fin de semana, dejando a la clientela esperando. “Enero, fue malo”, dice. (Yazmín Rodríguez)