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El reciente caso de Verónica Celis, quien, a pesar de que el cáncer la invadió y se le declaró muerte cerebral, dio a luz a su bebita, resulta sorprendente, pero no ha sido el único.
Después de meses de mantener “viva” a Susan Torres, en agosto de 2005 nació una bebé que llevaría el mismo nombre.
Una noche de mayo, en su hogar de Virginia, Estados Unidos, Susan sufrió una hemorragia que le produjo muerte cerebral. Tenía 26 años y 17 semanas de embarazo y este tiempo no permitía extraer al bebé.
Durante los siguientes meses se mantuvo el cuerpo de Susan artificialmente “vivo” con el bebé creciendo en el útero.
Dos meses antes de lo esperado y con menos de un kilo de peso, nació la pequeña Susan y murió la mamá tras ser desconectada. Cinco semanas después la hija acompañó a la madre.
El jueves 14 de julio de 2005 nació una niña con 1.8 kilos en un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Orizaba, Veracruz. Su madre, María Alejandra Nieto, estaba en estado vegetativo.
A sus 37 años, María Alejandra desarrolló una infección que le provocó una encefalopatía hipóxica (falta de suministro de oxígeno al cerebro), padecía diabetes e hipertensión arterial y tenía poco más de cuatro meses de embarazo.
Durante trece semanas, un grupo de médicos logró prolongar el embarazo de María Alejandra y así hicieron posible el nacimiento de su bebé.
En enero de 2003, una mujer de 24 años que llevaba cerca de dos meses en estado de coma, dio a luz a una niña sietemesina en un hospital de Nuevo León. La pequeña de 33 centímetros y un kilo con 200 gramos fue llamada Milagros.
Irma Alvarado López entró en coma por complicaciones con un tumor maligno que le fue detectado en la cabeza. Fue entonces cuando inició la lucha por mantener vivas a las dos mujeres.
Dos años antes, en Estados Unidos, Chastity Cooper, quien llevaba ocho meses en coma, dio a luz a una niña que pesó 3 kilos con 370 gramos.
Este caso resulta particular debido a que el estado vegetativo de Chastity no fue debido al cáncer sino a un accidente automovilístico en el que sufrió lesiones craneales severas. En ese momento tenía tan sólo dos semanas de gestación y después de ocho meses de permanecer en estado vegetativo nació su hija.
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