Los mil 500 metros lineales de vitrinas culturales donde cada mes se exhiben 30 exposiciones temporales, además de las obras, reproducciones en fibra de vidrio, hologramas y fotografías permanentes, hacen del sistema de Transporte Colectivo (Metro) el museo más grande y diverso de América Latina que es recorrido por cerca de 5 millones de usuarios al día.
Hace 20 años, la red de transporte que cuenta con 11 líneas y 175 estaciones, comenzó a exhibir arte sin vitrinas, eran exposiciones montadas en mamparas y custodiadas por elementos de la policía. Pasados los años comenzaron a instalarse vitrinas en las que se exhiben al año más de 300 exposiciones de escultura, pintura, fotografía, obras manuales, diapositivas, hologramas, carteles, reproducciones artísticas, objetos, vestuarios y un sin fin de elementos.
Lo que en 1989 empezó como una apertura a la difusión llamado “El Metro, un espacio para la cultura”, se ha convertido en un programa que aprovecha sus recintos para divulgar la cultura a través de sus exposiciones, fomentar la lectura mediante sus dos bibliotecas, “Un paseo por los libros” , “Para leer de boleto en el metro” y “Un metro de libros”. Es un espacio para la expresión de creadores de todos las manifestaciones artísticas que encuentran en el metro el escaparate para su trabajo.
Aunque el Metro es un medio de locomoción que ha emprendido en menos de un año proyectos como el programa de videovigilancia, centros de hidratación y hedroventiladores, también es un punto de referencia para la cultura de la ciudad, tal como lo afirma Samuel Ayala, gerente de Atención a usuarios del organismo que este año celebrará su 40 aniversario.
“El Metro como tal no tiene presupuesto para la promoción de cultura, pero estamos abiertos a la Secretaría de Cultura de la Ciudad o la dependencia federal; así como instituciones públicos, artísticas o de educación, vean en el Metro la posibilidad de promoverse. Nosotros no podemos hacer carteles con fragmentos de la obra de artistas, por ejemplo; tenemos muchas ideas pero nuestra limitante es el presupuesto”, señala Ayala.
Aunque sin presupuesto especial, la cultura, con su rostro amable que relaja y entretiene, se ha instalado en el Metro para quedarse. Hasta allí han llegado la lucha libre, el circo, cine, conciertos musicales, teatro, danza, lecturas dramatizadas, performance, instalaciones, susurradores de poesía, concursos de cuentos, fomento a la lectura y divulgación de la ciencia. En promedio, hay 18 acontecimientos mensuales, además de las exposiciones.
El Metro tiene entre sus riquezas una pirámide azteca dedicada al dios Ehecatl en la estación Pino Suárez y que actualmente recibe mantenimiento del Instituto Nacional de Antropología, pero además cuenta con el fósil de un mamut que se exhibe al público en la estación Talismán.
Los funcionarios abocados al sistema artístico del Metro han aprovechado al 100% la posibilidad de que se presente la mayor cantidad de manifestaciones culturales; incluso, suelen estimular a los usuarios para que propongan las expresiones artísticas que consideren adecuadas para su exposición. Durante el mes de mayo exhibirán en 14 vitrinas de la estación Zócalo, en la correspondencia de la línea 1 y 2, una muestra denominada la exposición “Delfines”.
La gran exposición, que organiza el Instituto Via Delphi para la Investigación de los Mamíferos Marinos A.C, con sede en Cancún, convoca a los usuarios a responder una trivia para que el ganador obtenga como premio un viaje con todo pagado para que un adulto y un niño sean entrenadores de delfines por un día.
Pero el Metro va más allá. Desde hace algunos meses ha emprendido el programa T.Q.M, que se traduce como “Te queremos, Metro” donde invitan a empresas y a instituciones a colaborar con las actividades del Sistema de Transporte Colectivo. Hay instituciones interesadas en patrocinar la construcción de más vitrinas en otras estaciones o colaborar con la organización de actividades.
Tienen muchas propuestas en puerta además del programa de conciertos para grupos de músicos discapacitados o los conciertos de agrupaciones que cada viernes presenta el ISSSTE. Planean que pintores de reconocido nivel hagan murales en las estaciones del Metro como una manera de que donen arte a los ciudadanos. “Los pintores han visto que el Metro es la posibilidad de llegar más rápidamente a una mayor cantidad de personas, incluso de inmortalizarse, el Metro cumple 40 años y le queda mucha vida por delante”, señala Ayala.
Otro de sus planes es ligar la obra de arte con los nombres de las estaciones. Ya han recibido un cuadro de Juárez pero es tan grande que aún no saben en qué parte de la estación colocarlo. También el Museo Mural Diego Rivera les ofreció una réplica de “Sueño de una tarde dominical en la Alameda”. Samuel Ayala asegura que el Metro está siendo muy atractivo para los autores y los artistas.
Es tan importante el Metro, que los museos de la ciudad solicitan espacio para mostrar su obra y acercarse más público, tienen una lista de espera tan larga que en este momento es imposible tratar de tener una vitrina durante 2009. Hay incluso estaciones más cotizadas como Pino Suárez, Zócalo, Chabacano y Bellas Artes, consideradas triple A. Hay otras a las que los artistas les cuesta llegar, como Ciudad azteca, Pantitlán, Indios Verdes o Cuatro Caminos. Faltan muchas por entrar al programa “El Metro un espacio para la cultura”. Hay Metro para rato, la verdad.